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República Dominicana y su huella ofensiva en la Serie del Caribe

Las estadísticas de bases alcanzadas (TBA) y slugging percentage (SLG), correspondientes únicamente a Series del Caribe, confirman esa realidad.

Miguel Tejada, Luis Polonia, Robinson Canó y Emilio Bonifacio. Fuente Externa

Santo Domingo, RD (Nelson de la Rosa/Prensa CBPC);- Hablar de la Serie del Caribe es hablar, inevitablemente, del impacto del bateo dominicano. A lo largo de la historia del Clásico Caribeño, los jugadores de la República Dominicana han sabido combinar consistencia, poder y presencia en los momentos de mayor exigencia.

Las estadísticas de bases alcanzadas (TBA) y slugging percentage (SLG), correspondientes únicamente a Series del Caribe, confirman esa realidad.

Ningún bateador dominicano ha producido tantas bases alcanzadas en Series del Caribe como Miguel Tejada. Sus 151 bases alcanzadas, acompañadas de un slugging de .559, lo convierten en el referente histórico del torneo. Tejada no solo acumuló cifras: fue sinónimo de regularidad ofensiva en escenarios donde cada turno tiene valor de campeonato.

Otro nombre imprescindible es el de Luis Polonia, segundo en el listado histórico con 127 bases alcanzadas y .407 de slugging. Polonia representa al bateador oportuno, capaz de producir sin necesidad de alardes, aportando constancia edición tras edición.

Cuando se habla de impacto inmediato, el nombre de David Ortiz emerge con fuerza. El legendario “Big Papi” acumuló 70 bases alcanzadas en Series del Caribe, pero su .579 de slugging revela la verdadera dimensión de su aporte: cada conexión tenía peso específico. Ortiz encarna el bateador dominicano que impone respeto con un solo swing.

A ese perfil se suma Tony Batista, autor de 77 bases alcanzadas y .472 de slugging, un bateador de fuerza natural que supo responder en momentos clave del torneo. Ronnie Belliard, con 68 bases alcanzadas y .482 de slugging, completa el grupo de dominicanos retirados que dejaron una marca profunda en la historia ofensiva del evento.

El presente y el futuro del bateo dominicano en Series del Caribe continúan escribiéndose. Robinson Canó, con 46 bases alcanzadas y .354 de slugging, aporta experiencia y liderazgo, mientras que Emilio Bonifacio suma 36 bases con .417 de slugging, destacándose por su versatilidad y capacidad para producir en diferentes roles.

Junior Lake, con 48 bases alcanzadas y .300 de slugging, representa a una generación más reciente, aún con espacio para ampliar su legado en futuras ediciones del clásico caribeño.

Aunque República Dominicana lidera en volumen e impacto, el entorno caribeño también ha aportado figuras relevantes. Venezolanos como Tony Armas, Ramón Hernández y Luis Sojo, el mexicano Héctor Espino, y el puertorriqueño Carlos Baerga forman parte de una historia compartida, donde el talento dominicano ha sabido sobresalir y sostener protagonismo.

Dos métricas que explican el dominio

En Series del Caribe, las bases alcanzadas reflejan continuidad, confianza y presencia prolongada; el slugging, por su parte, mide la contundencia del bateo en escenarios de máxima presión. Los jugadores dominicanos han destacado en ambas dimensiones, lo que explica su peso histórico en el torneo.

Con la Serie del Caribe Jalisco 2026 cada vez más cerca, la mirada dominicana vuelve a centrarse en una tradición de bateo que ha sido determinante en campeonatos y títulos. Cada nueva edición ofrece la oportunidad de reafirmar ese legado, de sumar cifras y de seguir colocando el nombre de la República Dominicana en el centro de la historia ofensiva del Clásico Caribeño.

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