
Por Mateus Nagime
El tema de la salud mental es cada vez más frecuente en los debates sobre deporte. Naomi Osaka y Simone Biles llevaron la cuestión al foco público, especialmente durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Muchos atletas olímpicos hispanohablantes, especialmente de la nueva generación, también han querido hablar públicamente del tema para ponerlo en valor, como es el caso de la exclavadista mexicana Ale Orozco, el jugador de baloncesto español Ricky Rubio o la atleta venezolana Yulimar Rojas.

En el ámbito latino, una de las atletas que más habla sobre salud mental es Rebeca Andrade, que, además de dejar un legado en la gimnasia artística, quiere seguir ayudando a la futura generación de deportistas brasileños.
Desde 1992, la Federación Mundial de Salud Mental (WFMH, por sus siglas en inglés) celebra el 10 de octubre como el Día de la Salud Mental, fecha que también adquieren la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras agencias de las Naciones Unidas. Este año, la ONU está organizando varias acciones en lo que se denomina el Mes Mundial de la Salud Mental, refiriéndose a octubre, con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la importancia del cuidado de la mente.
Si hay algo que Rebeca Andrade no se cansa de repetir es la importancia de la psicóloga Aline Wolff para su propia salud mental y, a la postre, para su éxito en las competiciones de gimnasia artística. Pero la relación de Rebeca Andrade con la psicología es aún mayor de lo que se podría imaginar: la deportista olímpica brasileña más laureada de la historia de Brasil es estudiante de Psicología y quiere seguir trabajando de ello después de su carrera deportiva.
El interés de Rebeca Andrade por la psicología no es reciente. La gimnasta siempre ha sido consciente de la importancia de la salud mental más allá de las competiciones. Ahora tiene 26 años y lleva más de la mitad de su vida en terapia: la comenzó a los 13 años, gracias a las iniciativas del equipo multidisciplinar del Comité Olímpico Brasileño (COB). La gimnasta sabe que el momento de la competición es el punto final de un largo recorrido.
«No puedo controlar las expectativas de los demás. La única persona que puedo controlar soy yo misma. Si alguien quiere que gane, me alegro porque me está animando y, obviamente, yo también quiero ganar. Pero no puedo pensar solo en la medalla, porque entonces no podré hacer lo que tengo que hacer antes», explicó Andrade a Olympics.com en 2022.
En 2024, entró en la lista de las 100 personalidades más influyentes del mundo, según la BBC. Además de sus logros deportivos, la importancia que da a la psicología en el deporte fue uno de los factores que justificaron la presencia de la gimnasta en la lista.

La gimnasta brasileña también reveló que la terapia le reportó beneficios que van más allá de los logros deportivos. «Sería una persona totalmente diferente [si no hubiera hecho terapia]. Tendría más miedo, más dudas, más inseguridades, porque, al mismo tiempo que me conocí dentro de la gimnasia, me conocí en la vida», reveló en una entrevista con Angélica en el blog Mina Bem Estar,de UOL.
Rebeca Andrade exalta la psicología
Siempre que puede, Rebeca Andrade destaca el trabajo de su psicóloga Aline Wolff. «Quiero ser como Aline. Quiero trabajar con atletas, pero también con personas que no lo sean», dijo Andrade en el programa Conversa con Bial, de la cadena Rede Globo, en 2024.
«Aline Wolff me enseñó que puedo aguantar muchas cosas, a veces sobrepaso mis límites, pero otras veces tengo que respetarlos. Y yo ya los he sobrepasado. Fue mi decisión competir en solitario en los Juegos Olímpicos», remarcó durante una charla con el público en la COB Expo 2024.
«Yo era muy reservada y solo le contaba mis cosas a mi madre y mis hermanas. Aline me fue abriendo poco a poco y ahora estamos aquí», añadió la gimnasta durante el programa de televisión. La gimnasta siempre estuvo considerada como una de las grandes promesas del deporte de Brasil, pero se rompió el ligamento cruzado anterior tres veces entre 2015 y 2019, lo que le impidió competir al más alto nivel en las competencias más importantes.

«Estaba decepcionada conmigo misma. Parecía que, cada vez que estaba a punto de conseguirlo, pasaba algo, así que no quería hablar de ello. Pero Aline me insistió, empecé a hablar y todo mejoró. Aprendí a respetar mi cuerpo y a saber cuáles eran mis prioridades», prosiguió en el mismo programa.
Momentos después de alzarse con la medalla de oro en suelo en París 2024, Andrade resaltó la importancia a la salud mental en una conferencia de prensa. «Creo que no se trata solo de vencer a Simone [Biles], sino también de vencerme a mí misma. Mi lucha está en mi cabeza, no con otras personas. Para poder rendir, necesito controlar mi mente, mi cuerpo, y esa es la lucha, siempre conmigo misma».
Todavía en París, la brasileña volvió a destacar el trabajo de su psicóloga, a quien ahora considera amiga, en una entrevista con Jornal Nacional, de TV Globo. «Me siento tranquila cuando compito porque trato de cuidar mi mente y mi cuerpo para poder rendir sin la obligación de volver con una medalla. Lo hago porque es mi trabajo y porque me encanta. Estoy muy agradecida con Aline por estos logros», reveló.
En 2025, Rebeca Andrade está inmersa en un merecido año sabático. Aun así, sigue entrenando y compagina sus estudios con el trabajo. «Ha sido un año muy diferente. Siempre he tenido que entrenar duro todo el tiempo, y ahora puedo hablar con mi entrenador y decirle: ‘Necesito tiempo para mí, necesito cuidar mi cuerpo, mi mente’, para que podamos contar conmigo misma en el futuro», declaró a Olympics.com en abril, cuando ganó el Premio Laureus 2025 en la categoría de Regreso del Año.

Aline, quien se encontraba entre el público en la ceremonia, incluso fue mencionada por la gimnasta al recibir el premio. «Me siento muy feliz y honrada de recibir el Laureus. Me siento bendecida por el equipo y la familia que tengo, quienes creyeron en mí, especialmente por mi psicóloga [Aline Wolff], por el trabajo, la compañía y el apoyo que me brindó durante mis lesiones. Me siento feliz de ser un ejemplo a seguir para las futuras generaciones», dijo Rebeca en el escenario durante su discurso de aceptación.
Este año, ambas grabaron una serie de entrevistas donde relataron cómo la propia Andrade lidió con sus miedos e inseguridades. Desde que quiso abandonar su carrera, cuando su madre le recordó su amor por la gimnasia, hasta que su psicóloga la ayudó a afrontar sus graves lesiones de rodilla.
«Recuerdo que este trauma fue lo peor para mí porque no podía hablar de ello. No quería hablar de ello hasta que me convenciste y me dijiste que teníamos que hablarlo porque iba a repetirse, así que no podías tenerle miedo. ‘Tenemos que hablar, tienes que quitártelo de la cabeza’. Si no hubiera sido por ti, tal vez me habría dado por vencida y no habría alcanzado los logros que tengo hoy», reconoció Andrade en el vídeo publicado en su cuenta de Instagram.
La madurez mental de Rebeca Andrade: dejar de lado el suelo para mejorar

Rebeca Andrade también ha aprendido a lidiar con la autoexigencia y con las expectativas de otros. Lo ha demostrado desde la final de los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando tomó la decisión de no practicar más ejercicios de suelo, en donde es la actual campeona olímpica. Esto también significa que no competirá más en concurso completo individual.
Después de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, realizó un total de 12 ejercicios en competencias: cuatro en el Mundial de 2022, cuatro en el Mundial de 2023 y cuatro en París 2024. En las tres ocasiones logró medalla en ejercicio de suelo (oro en París 2024, plata en Amberes 2023 y bronce en Liverpool 2022), además de otras muchas medallas tanto en individual como en equipo.
Si bien para el público sus rutinas de suelo son pura magia, la atleta sabe que éstas someten a una gran tensión a su rodilla, que ha pasado ya tres veces por quirófano para operarse del ligamento cruzado anterior. Es imposible separar a Rebeca Andrade de sus actuaciones en suelo, pero ella reafirma la necesidad de cuidar su cuerpo y mente para asegurar su futuro en el deporte.
«Ya no voy a hacer ejercicios de suelo porque es el que más impacto tiene en mi rodilla. Llevo 21 años haciendo gimnasia y es muy duro. Me he sometido a cinco cirugías de rodilla, además de una en cada pie. Esto me permitirá seguir entrenando por más tiempo. Sé que les encanta cuando hago ejercicios de suelo, pero aún puedo demostrar mucho en los otros aparatos», recalcó Andrade durante la Rio Innovation Week, donde participó como ponente.

Kátia Rúbio, especialista en psicología deportiva, comentó en un vídeo publicado en Instagramque Andrade «ya está por encima de la palabra superación». «En el momento en que anuncia que ya no va a hacer el ejercicio de suelo, está diciendo que es humana, que tiene límites, y que esos límites deben respetarse», apreció la profesora e investigadora de la USP en el video. «Para muchos, puede parecer resignación. Para mí, es la madurez en su máxima expresión», escribió.
La importancia de la carrera universataria y de la vida después del deporte para Rebeca Andrade
Andrade comenzó a estudiar en 2022, lo que fue una revolución para sus compañeros de universidad. Entre competiciones y entrenamientos, tuvo que hacer una pausa para concentrarse en la preparación para los Juegos Olímpicos de París 2024, donde ganó cuatro medallas y se convirtió en la medallista olímpica brasileña más laureada de la historia, con seis en total.
2025 es un año sabático para Andrade, quien no ha dejado de entrenar y sigue intentando compaginar sus estudios con la perspectiva de trabajar en el sector en el futuro, apoyando a una nueva generación de deportistas. «Ir a la universidad nunca fue un plan B, es un plan A. Siempre tuve en mente que la gimnasia no era para siempre y que quería dedicarme a hacer algo más después. Quería sentirme realizada en mi deporte, obviamente, pero también quería construir algo más después. Así que, a pesar de lo ocupada que es mi vida como atleta, quiero graduarme, quiero tener otro trabajo, tener otros sueños, más allá de los que ya tenía en la gimnasia», declaró la gimnasta a Valor Econômico.

También reveló otras influencias, tanto conscientes como inconscientes, en su elección profesional, además de Aline Wolff: la consciente fue el exgimnasta holandés Epke Zonderland, campeón olímpico en Londres 2012, quien logró compaginar su rutina deportiva con sus estudios durante 12 años y ahora es licenciado en Medicina.
Pero una relación inesperada le hizo aún más feliz: Rosa Santos, su madre. «Fue muy bonito cuando se lo conté a mi madre, lloró, porque su sueño era ser psicóloga, pero yo no lo sabía», declaró a UOL.
Via: olympics.com















