
Por DiMaggio Abreu
En la segunda semana de marzo se cumplirán cuatro años de nuestra última visita al Complejo Deportivo La Barranquita, de Santiago. Fue el 12 de marzo de 2022 durante un intercambio de softbol y dominó entre la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo (ACD) y su hermana ACDS, de la Ciudad Corazón.
En esa ocasión encontramos que habían demolido varios de los pabellones que albergan boxeo, gimnasia, voleibol, tenis de mesa y karate para reconstrucción y se avanzaba en el levantamiento de un cuartel policial.
Se suponía que el nuevo levantamiento de tales instalaciones se haría con carácter inmediato para el relanzamiento del semi abandonado complejo y que fuera consustancial con la amplia ejecutoria que el presidente Luis Abinador emprendió en la provincia de Santiago en su primer Gobierno y que ha continuado en su segunda gestión consecutiva.
Demás está señalar que las demoliciones y reconstrucciones se iniciaron en la gestión de Francisco Camacho como ministro de Deportes (2020-24), pero lo único que pudo terminar fue el cuartel. Lamentable.
Esto es, casi cuatro años después de aquella visita a La Barranquita, ninguno de los pabellones referidos ha sido concluido.
Tenemos conocimiento de que durante la pata en Miami del Clásico Mundial de Béisbol 2023, un referente cronista deportivo de Santiago tuvo acceso al presidente Abinader y le habló del retraso que se evidenciaba en las labores.
La respuesta en ese momento del mandatario, hacen casi tres años, fue que ya el Gobierno había pagado el costo de esos trabajos.
Tal respuesta sugiere, que los problemas de retraso y la no terminación de los pabellones los están provocando los ingenieros contratistas, más la falta de supervisión y presión desde la institución responsable de las obras, especialmente de la gestión de Camacho.
Tenemos entendido que los ingenieros a cargo son de la Capital, Santo Domingo, y cuando la comunidad deportiva de Santiago ha reclamado la falta de acción, reactivan los trabajan por unas semanas y de nuevo los paralizan.
Lo último que supimos es que las construcciones están prácticamente terminadas y que el actual ministro de Deportes, Kelvin Cruz, ha conminado a los ingenieros a hacer efectiva la finalización y entrega.
Mientras, por cuatro, las disciplinas correspondientes a cada pabellón se mantienen huérfanas. El peor daño ha sido para la gimnasia santiaguera, que había formado atletas para nuestra selección nacional, pero no han podido continuar con su labor.
Ante un lamentable retraso de unos trabajos que como demasiado debieron tardar dos años en concluirse, tenemos que remontarnos a décadas atrás, cuando el periodista Leo Corporán con recurrencia soltaba en sus escritos la interrogante ¿Qué hay de la Barranquita?
Ahora nosotros preguntamos: ¿Qué pasa con la Barranquita? ¿Acaso se trata de un boicot a la faceta deportiva de la amplia ejecutoria que el presidente Abinader ha desplegado en Santiago?














