MIAMI — Albert Pujols fue rápido. Una vez colgó los ganchos para finalizar una de las mejores carreras jamás vistas en la historia de Grandes Ligas, el dominicano fijó su mirada en el reto de iniciar una trayectoria como manager.
Ahora, después de brillar en la Liga Profesional de Béisbol de la República Dominicana, siendo campeón con los Leones del Escogido en el circuito local y en la Serie del Caribe hace un par de temporadas, el futuro miembro del Salón de la Fama asume su mayor reto en esta aun nueva etapa de su carrera, como dirigente de la selección de su país en el Clásico Mundial de Béisbol del 2026.
En su primera oportunidad, tendrá como rival a una cara familiar, una a la que ha enfrentado en múltiples ocasiones cuando era jugador, y que ahora funge, de cierta manera, como mentor.
Dusty Baker, también seguramente con un lugar reservado en Cooperstown, es ahora el timonel de la selección de Nicaragua, rival del viernes de Pujols, el partido inaugural para ambos países en el torneo.
“Me siento honrado y con mucha humildad de tener la oportunidad de enfrentarme a una leyenda”, comentó Pujols antes del duelo ante Nicaragua. “Me enfrenté a él muchas veces como jugador… cuando estaba en Chicago, San Francisco, Cincinnati. Realmente lo admiro desde el otro lado. Admiro la forma en que se manejaba, no sólo como jugador, sino también como manager. Sólo he escuchado cosas geniales sobre él”.
De hecho, Pujols mencionó que se reunió con Baker la noche anterior para hablar de distintas cosas relacionadas al juego. ¿Y cómo no? Pujols sabe que, si quiere continuar brillando como dirigente, conversaciones como estas, con uno de los mejores en ese puesto en la historia de MLB, sólo puede ser beneficioso.
Y Baker tiene credenciales –26 años de experiencia como timonel en MLB entre los Gigantes, Cachorros, Rojos, Nacionales y Astros, 2,183 victorias, tres Premios Manager del Año y una Serie Mundial– para guiar a cualquier candidato con aspiraciones de timonel.
“Estoy agradecido de tener una muy buena relación con él”, agregó Pujols. “Pasé un poco de tiempo anoche [con él] revisando las reglas, y fue divertido ponernos al día. Es alguien a quien admiro de verdad, y estoy seguro de que tendrá a esos muchachos listos para jugar”.

Más allá de los éxitos tempraneros que suma Pujols como manager, es su humildad lo que resalta más allá de la estrategia deportiva. Por mucha presencia que pueda tener el dominicano en cualquier clubhouse, es ese temple tranquilo lo que parece hacer que los pies de sus jugadores se mantengan en la tierra.
Es una virtud que cobra especial importancia ahora. En un clubhouse plagado de estrellas como las de la selección de República Dominicana, con tantas expectativas a su alrededor, como claros favoritos en esta edición del Clásico Mundial, la armonía y confianza que transmite el piloto podría resultar vital en sus dirigidos.
Y esa es otra característica que parece replicar de su rival del viernes. Baker, si bien con una personalidad característica, siempre mantuvo a sus jugadores detrás de él, absorbiendo las críticas o cualquier presión externa, algo que ahora busca hacer con Nicaragua, en el escenario más alto del béisbol internacional.
“Creo que eso te demuestra mucho. Que un hombre de su estatura pueda venir, representar y ser la cabeza de Nicaragua, ayudar a esos muchachos y prepararlos para este torneo… Eso significa mucho. Él ama el juego. Le encanta ayudar”, dijo Pujols.
La admiración es palpable. Pujols tuvo que organizar sus ideas antes de hablar de Baker, para canalizar exactamente sus sentimientos con cada palabra. Y es que después de varias batallas libradas como jugador, hoy el dirigente dominicano reconoce que enfrente tiene una figura admirable en el camino que él está empezando a recorrer.
Es una especie de círculo cerrado para el quisqueyano. Sin embargo, al menos por el viernes, la admiración queda en el túnel. En el terreno, Pujols tiene una sola meta: superar al maestro y seguir labrando su camino como dirigente.
Via: MLB.com
