Santo Domingo, RD (Nelson de la Rosa/Prensa CBPC).– Si bien en los liderazgos ofensivos históricos de la Serie del Caribe el dominio pertenece mayormente a jugadores retirados, en el pitcheo el panorama luce más equilibrado entre leyendas y figuras activas. Así quedó conformado el ranking de todos los tiempos entre los lanzadores.
Pareciera difícil alcanzar las 12 participaciones del boricua Luis De León, una marca que luce lejana. Los más cercanos entre los activos son el cubano-dominicano Raúl Valdés y el también quisqueyano Ricardo Gómez, ambos con nueve apariciones.
En ponches, el histórico líder es el boricua Juan Pizarro con 62, aunque Valdés está a solo uno de igualarlo, mientras el resto del grupo se encuentra a distancia considerable. En juegos lanzados, el dominicano Arturo Peña encabeza con 29, seis más que Gómez (23).
En efectividad medida por WHIP, nadie se acerca al cubano Camilo Pascual, figura de la primera etapa del clásico, quien exhibe un extraordinario 0.80. Entre los activos, el más cercano es el dominicano César Valdés con 0.96.
El propio Pascual comparte con el boricua Rubén Gómez y el venezolano José Bracho la cima en juegos completos, con cinco cada uno, una marca que parece inalcanzable en el béisbol moderno.
El punto de conexión entre generaciones se da en el departamento de victorias: Pascual, Gómez y Bracho comparten el liderato histórico con seis triunfos, cifra a la que también llegó en su momento Raúl Valdés, consolidándose como el puente perfecto entre el pasado glorioso y el presente competitivo.
Además, entre los activos hay registros que ya encabezan el listado histórico. Valdés lidera en solitario las entradas lanzadas (85.0) y los juegos iniciados (15). A él se suma el también cubano Lázaro Blanco, dueño del mejor promedio de carreras limpias (1.22) entre quienes superan las 30 entradas, mientras el dominicano Jairo Asencio es el líder absoluto en juegos salvados con 10.
Así, el pitcheo en la Serie del Caribe no solo honra a las leyendas de la primera etapa, sino que también confirma que nuevas figuras siguen escribiendo capítulos históricos. Entre récords que parecen eternos y marcas aún en disputa, el montículo continúa siendo territorio donde el pasado y el presente se dan la mano.
