Por Pedro Almonte
Un día, no cualquier día, el día de nuestra Independencia Nacional en la tarde/noche, a ritmo de redoblantes y tambores, entró por el ala norte del Estadio Olimpico, abarrotado de público y entusiasmo, Alberto Sebastian Torres de La Mota, (El Gringo) un velocista, que ya habia hecho patria, paseando la tricolor en los olimpicos del 64, Japon.
Ese superatleta, portaba la llama Centroamericana y del Caribe, encendiendo el pebetero, que a su vez encendió el cielo dominicano, con los colores Azul, Rojo y Blanco, de nuestra Bandera, murmurando en silencio, «aquí estoy patria amada, misión cumplida» en esos mismos carriles, como si se detuviera el tiempo , entró el visionario. el héroe, el dueño/pensador de esos juegos, literalmente santificando ese momento, comandando la delegación dominicana se vio el prohombre del deporte, Juan Ulises Garcia Saleta, (Wiche), el precursor del deporte mas alto, hasta ese momento vivido en esta media isla.
Gracias del Alma Wiche, podría decir a viva voz cada dominicano, ahí esta tu Centro Olimpico, tu Parque Metropolitano, el de mayor edad, el más extenso, el más activo, el más visitado, el más importante hogar del deporte dominicano 52 años de gloria y orgullo nacional.
Quien lo diría Juan Pablo, que te juntaría con tanto pueblo y tanta juventud, en el lugar que lleva tu nombre la más sana, tal como la pensaste.
!Loor y Gloría!, Juan Pablo, República Dominicana, Wiche y COJPD.
