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Ciclismo

Maligno Torres, olímpico en BMX «Cuando vuelo, el mundo se frena»

El argentino José Torres Gil cuenta cómo ha cambiado su vida desde que logró el oro en los Juegos Olímpicos de París 2024 en esta entrevista con Olympics.com.

Maligno Torres. Foto por: 2024 Getty Images

Por Marta Martín y Sheila Vieira

El mundo se puede detener. 

Y en ese instante único, los problemas desaparecen.

Dura solo unos segundos, pero en ellos, José Torres Gil encuentra la paz. 

El argentino, campeón olímpico de BMX Freestyle masculino en París 2024, consigue ese precioso pedacito de eternidad cuando vuela encima de su bicicleta.

«Es un momento en el que desaparecen los problemas. El mundo se frena. Entonces eres tú y la bicicleta. Tú y las rampas. El momento único que muchas veces lo he usado para salir de los problemas o también para pensar un poco más. Es un momento único en el que se frena el mundo y somos la bicicleta y yo… y me hace muy feliz». 

Así describe Torres Gil la fórmula de la felicidad en unos trucos que para muchos serían impensables y terroríficos, como su apodo, ‘Maligno’, que sin embargo, está alejado también de su forma de ser. «Yo creo que soy una buena persona. Pero me lo colocaron porque me gusta mucho hacer bromas todo el tiempo», sigue contando en su entrevista para Olympics.com.

La vida del campeón olímpico no ha sido la más sencilla, quizá por eso tuvo que inventarse cómo llegar al cielo a través de su bicicleta y, tocándolo, ser feliz.

Los duros inicios de un campeón olímpico: «A veces no teníamos para comer porque teníamos que pagar la inscripción»

Torres Gil es el apellido no de uno, sino de dos riders de BMX Freestyle. ‘Maligno’ tiene un hermano gemelo, Francisco.

El sueño de ganarse la vida a través del BMX Freestyle era compartido, pero los gastos también. Esto les hizo aprender pronto que soñar no era del todo gratis.

«Empiezas de manera apasionada, divirtiéndote mucho, riéndote mucho. Pero también, obviamente, hay tristezas. Quizá yo no las cuento mucho porque no me gusta dar pena, pero obviamente muchos atletas, o por lo menos en nuestra vida, fue muy difícil», empieza a contar José Torres Gil.

«Éramos dos intentando viajar. Siempre tuvimos el apoyo de nuestros padres, pero económicamente es muy difícil. A veces viajábamos [a competencias] sin saber dónde íbamos a dormir. Otras veces, viajábamos pero no teníamos para comer porque con ese dinero pagábamos la inscripción. Si lo ganábamos, con suerte recién podíamos ir y comprar cosas para comer». 

«Nos pasaron cosas así, y mucho peores, pero las guardamos y las sabemos nosotros dos».

Sin embargo, en ese secreto compartido entre hermanos, también encontraban ellos la paz:  «Estábamos contentos porque estábamos juntos. Con eso era suficiente  Y por eso creo que valoramos muchísimo cada resultado que puedo obtener. Nosotros mismos valoramos los resultados demasiado. Más que lo que puede valorar una persona que no nos conoce muy bien».

Cómo superar la inseguridad a través de ‘tu otro yo’

Su hermano gemelo no solo es quien sabe valorar sus resultados mejor que nadie, sino que también quien conoce más el proceso y, por lo tanto, quien desde el principio vio a ‘Maligno’ todo su potencial. 

«Creo que él, junto al resto de mi familia, es de las pocas personas que tiene fe en que puedo ganar algo. Yo soy una persona muy insegura. Y él siempre está en el teléfono diciéndome ‘Maligno, vos podés; Maligno, sos el mejor; Maligno, si estás ahí es porque sos de los mejores del planeta’, cosa que yo no entiendo«.

La falta de confianza en sí mismo a la hora de conseguir buenos resultados parece ser proporcional a la gran fe que tiene Francisco en él. Él ya había visto en su hermano a un campeón olímpico antes de los Juegos Olímpicos de París 2024.

«Él tenía una cierta esperanza de que yo podía lograr algo en los Juegos y, cuando lo hicimos, él me dijo que ya sabía que iba a suceder«, asegura ‘Maligno’.

Francisco no pudo estar en París viendo en directo a su hermano, pero, desde que ‘Maligno’ obtuvo el oro olímpico, «automáticamente» fue de Bolivia, donde reside, a Argentina para recibir a su hermano. «Él estaba muy contento porque es mi gemelo y siempre andamos en bici juntos», recuerda José Torres.

Desde que a Francisco le diagnosticaron una lesión en la espalda que derivó en escoliosis, motivo por el que tuvo que abandonar el deporte de manera profesional, José Torres Gil compite por los dos: él pone los trucos y ‘su otro yo’, Francisco, la fe en que su hermano puede hacer grandes cosas.

José Torres Gil: El campeón olímpico que sigue siendo «el mismo de siempre»

El día que se convirtió en campeón olímpico, Maligno Torres no asimiló qué estaba sucendiendo.

Más de un año no es tiempo suficiente para que su cabeza le haya dado el estatus que tiene en la realidad.

«Me cuesta todavía recordarlo mucho porque para mí es difícil asimilar, entender y comprender lo que sucedió en París. Lograr una medalla de oro para Argentina, para mi país, es como algo muy difícil. Tenía todas las herramientas para hacerlo, pero [el BMX Freestyle] es un deporte subjetivo, de apreciación. Por eso mismo es difícil poder decir cuándo puedes ganar porque no se trata de cuántos goles o qué tiempo haces, sino de apreciar la rutina de cada deportista», explica José Torres Gil. 

«Para mí es muy, muy difícil poder asimilar y comprender que, en mis primeros Juegos Olímpicos, en mi primera experiencia olímpica, pude ganar».

Para una persona que vuela en bicicleta y que tiene los pies en el suelo, suena creíble que siga siendo «el mismo de siempre», como él dice.

Pero la medalla de oro olímpica tiene sin dudas un impacto en su vida.

«Obviamente que te pone muy feliz que la gente te valore y te reconozca, o que el gobierno te valore. Ahora tenemos muchas más posibilidades de generar muchas cosas, muchos proyectos nuevos. El deporte se ve más profesional, y eso es fantástico e increíble», reflexiona Torres Gil. 

Sin embargo, aterrizar de la noche a la mañana en ese lugar fantástico e increíble en el que está no fue fácil.

«Al principio fue muy, muy difícil. Hacía años que Argentina no ganaba una medalla de oro olímpica. Tuve muy buena aceptación de parte de la gente en Argentina. Mucha gente va a nuestro parque a tomarse fotos, a ver lo que hacemos – cosa que antes no sucedía habitualmente», empieza a contar. 

«Hoy en día, todos los días o semanas, suele pasar. Eso es un gran cambio porque los entrenamientos son mucho más difíciles. Se me hace mucho más complicado poder estar entrenando hacia una competencia, porque tenemos más demanda, más responsabilidades, hacemos mucho más viajes por charlas, por entrevistas, por shows, por muchas cosas. Entonces el entrenamiento es muy difícil, pero trato de ver cómo poder mejorar ese tipo de situaciones».

El futuro de José Torres Gil: «LA28 creo que será mi última Olimpiada»

Ese proceso de adaptación en los entrenamientos es clave para el futuro de Maligno Torres, que tiene un horizonte claro: los Juegos Olímpicos de LA28.

«Me enfoco en pensar Los Ángeles 2028, que va a ser muy difícil. Para mí creo que será la última Olimpiada, entonces tengo un foco muy grande en ello», reconoce el rider argentino.

Su condición de campeón olímpico le hace ser el atleta a batir durante esta Olimpiada hacia LA28.

Y la primera gran parada en este camino es el Mundial de Ciclismo Urbano 2025, que se disputa del 4 al 8 de noviembre en Riad (Arabia Saudí). 

El año pasado se proclamó subcampeón del mundo, y quiere subirse un peldaño más alto y convertirse en ganador.

«Me gustaría poder salir campeón del mundo», reconoce. Pero los motivos que le llevan a seguir teniendo ambición por las medallas no son necesariamente los de tener un palmarés aún más brillante.

«Quiero poder establecerme mejor económicamente y también a mi familia. Obviamente [el BMX Freestyle] es un deporte de riesgo en el que hay muchas lesiones y sé que mi carrera deportiva puede ser muy corta. Por eso me gustaría ayudar a establecernos un poco mejor».

El campeón olímpico que vuela en una bicicleta tiene claro de dónde viene: las veces que no sabía dónde dormir, las veces en las que la comida dependía de sus resultados y todas aquellas ocasiones que calla.

El rider argentino tiene un mensaje para aquel pequeño-Maligno que tanto luchó. «Le diría que me pone muy contento que, a pesar de haberse lesionado muchísimo, realmente muchísimo, haya continuado y se haya seguido divirtiendo en la bicicleta. Por más que hoy en día es un trabajo, me alegra que se pueda estar divirtiendo y haber insistido con cierta disciplina para poder llegar a los objetivos sin saber y sin esperar qué es lo que iba a pasar más adelante. Por más que tenía un sueño, sabíamos que era bastante imposible«.

Pedaleando sobre su fórmula para escapar de los problemas, Maligno Torres paró el tiempo por un ratito en París 2024, y, en medio de tantos trucos, lo hizo posible.

Via: olympics.com

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