
Ramón Rodríguez
El debate sobre la filosofía del absurdo, planteado brillantemente por el premio Nobel de Literatura Albert Camus, será tema interminable mientras exista vida. La irracionalidad, el despropósito, la envidia, ‘’la muerte de la razón’’ y el sinsentido de la vida, mantienen vigencia de primer orden, sin que surja una rebelión de quienes promueven el trabajo como fuerza motriz de las grandes realizaciones.
Estos párrafos están dedicados al amigo Luis Mejía Oviedo, figura señera del movimiento deportivo nacional. El ilustre banilejo ha tenido la capacidad de crecer socialmente, con conciencia plena de que el camino hacia el éxito está bordeado de peligro, con apóstatas frustrados que tiran a matar sin importar que esas municiones mortales se conviertan en boomerang.
Luisín Mejía es de la estirpe que forjaron con mucho esmero: Nelly Manuel Doñe y José Joaquín Puello, entre otros. Pienso que Mejía Oviedo ha sido el dominicano de mayor trascendencia en el deporte olímpico. Miembro del Comité Olímpico Internacional y de comisiones importantes de ese alto organismo, presidente de Centro Caribe Sports, expresidente de la Federación de Softbol y presidente del Comité Olímpico Dominicano desde el 2004 al 2021.
Quienes abordamos temas olímpicos, en un momento dado, hemos tenido ideas encontradas con el miembro COI, ahora bien, Luisín ha demostrado que los cargos per se, no forjan la calidad humana de sus ocupantes, sino la formación, carácter, cosmovisión, creatividad y el sentido de la responsabilidad y el momento histórico.
El movimiento olímpico no está en su mejor momento. Los dirigentes olímpicos no han sido consecuentes con el apoyo que han recibido del Estado. El COD se juega su última carta en las elecciones de diciembre: si sus dirigentes no se unifican, un representante del empresariado los echará del poder y de mala manera.
De todas maneras, no se puede perder la fe, cuando el doctor José Joaquín Puello Herrera, anunció su partida del COD, todos pensamos que el cielo se iba a desprender, pues se despedía toda una personalidad del deporte, sin embargo, Mejía supo ‘’ bridar el caballo’’ y recorrer exitosamente una gran distancia hasta convertirse en el dominicano con más prestigio internacional en el olimpismo. Estrechó fuertes lazos de amistad con Thomas Bach, expresidente del COI y ahora forma parte del entorno de su nueva presidenta: Kirsty Coventry.
El prestigio y reconocimiento internacional de Luis Rafael Mejía Oviedo, están anclados en la montaña más alta del deporte olímpico.
Contrario a Sísifo, aquel personaje de Albert Camus, que nunca pudo llevar su roca a la cumbre, el banilejo puede retirarse a su casa, bañado de gloria sin la necesidad de responder a necios insultos.











