Por Andrés Aragón
En la recta final de los 10 km estilo libre de esquí de fondo de Milano Cortina 2026, el sudafricano Matt Smith ‘desenfundó’ sus bastones y empezó a hacer esgrima con ellos mientras en la meta esperaba el mexicano Allan Corona, el principal ‘culpable’ de que estuviera allí.
El camino hacia los Juegos Olímpicos de Invierno hace amigos improbables, especialmente para las naciones con menos tradición, y ese fue el caso de Corona y Smith, un mexicano y un sudafricano que se conocieron en Noruega.

Corona descubrió el esquí de fondo en el país nórdico, donde se marchó a vivir con su esposa, y encontró en él una forma de integrarse en una tierra muy diferente a México.
«Los deportes son un gran canal, un gran vehículo, para encontrar tu lugar, para hacer comunidad», aseguró en una entrevista para Olympics.com.
También para crear lazos inesperados, como el que hace tres años le unió a Smith. El sudafricano encontró en Corona un espíritu afín que le abrió las puertas de un nuevo deporte.
Con equipamiento prestado y Allan Corona como entrenador, Smith se lanzó a esa nueva aventura. El mexicano no solo le enseñó las bases del esquí de fondo, sino que prendió en él un sueño olímpico.
«De repente pensé… Espera un momento, si él representa a México… ¿Tenemos alguien que represente a Sudáfrica?», recordó Smith en conversación con Olympics.com.
Emprendieron así juntos un camino que llevaba hacia los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, y hacia esa línea de meta en la que Allan Corona esperaba a su compañero.
Via: Olympics.com.
