Por Alexander Gómez
SANTO DOMINGO.- Junior Lake vive uno de los momentos más significativos de su carrera al recibir la oportunidad de representar a la República Dominicana en un Clásico Mundial de Béisbol, un sueño que durante años pareció lejano y que hoy asume con gratitud, fe y determinación.
Visiblemente emocionado, Lake agradeció a Dios y a la gerencia del equipo, encabezada por Albert Pujols y Nelson Cruz, por confiar en su trayectoria y carácter.
Reconoció que no esperaba el llamado, pero asumió la convocatoria como una señal clara de que “los propósitos de Dios son mejores que los de uno”, decidido a disfrutar cada instante de la experiencia.
El veterano jugador dejó claro que su objetivo es uno solo: ganar el Clásico. Destacó además la relación de confianza con Pujols, ahora desde el rol de dirigente, a quien considera un soporte clave dentro del equipo.
Para Lake, vestir el uniforme nacional representa “el sueño más anhelado de cualquier pelotero dominicano”, incluso por encima de otros escenarios internacionales.
Lake también valoró las palabras de respaldo público de Pujols y Cruz, quienes resaltaron su entrega, liderazgo y recorrido profesional al momento de seleccionarlo como sustituto.
Ser señalado como “el nuevo pelotero de la patria” lo asume con humildad y orgullo, consciente de la responsabilidad que implica representar no solo al país, sino también al béisbol dominicano y a la LIDOM en el escenario mundial.
Con un renovado impulso en su carrera, Junior Lake asegura que esta oportunidad le ha dado un “segundo aire”, reafirmando que el Clásico Mundial es la máxima vitrina para cualquier dominicano.
“Esto es lo máximo que puede hacer un dominicano”, afirmó, convencido de que el honor de representar la bandera nacional no se compara con nada más en el béisbol.
