
El despido de Fernando Tatis como dirigente en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom) se convirtió en el centro de atención del circuito invernal luego de sus polémicas declaraciones en las que calificó a algunos de sus jugadores como “ñoños”. Las palabras del veterano dirigente generaron un ambiente de tensión que rápidamente escaló hasta convertirse en un conflicto institucional.
La directiva del equipo, que ya había mostrado señales de incomodidad con el manejo interno de la escuadra, tomó la decisión de prescindir de Tatis apenas horas después de que sus comentarios se hicieran virales. El club señaló que las expresiones del dirigente no se alineaban con la filosofía organizacional ni con el clima de unidad que desean mantener en el clubhouse.
Las declaraciones de Tatis surgieron tras una racha de resultados inconsistentes, en las que cuestionó la actitud de varios jugadores, asegurando que faltaba carácter competitivo. Aunque algunos fanáticos consideraron sus comentarios como un simple llamado de atención, otros los calificaron como inapropiados y desmedidos para un líder de equipo.
Tatis, reconocido por su carácter frontal y su estilo directo, había manifestado frustración por lo que interpretó como falta de compromiso de algunos hombres clave. Sus palabras, captadas por la prensa y reproducidas con rapidez, abrieron un debate sobre los métodos de motivación en el béisbol dominicano y los límites en el manejo del camerino. Para algunos, el dirigente dijo lo que muchos comentaban en voz baja; para otros, cruzó una línea innecesaria.
Con su salida, se abre nuevamente el debate sobre los límites de la disciplina dentro del béisbol dominicano y el peso que deben tener los dirigentes en la formación de la cultura del equipo. LIDOM, una liga apasionada y mediática, suele amplificar este tipo de situaciones, y el caso de Tatis no es la excepción.
La reacción de los jugadores no tardó, y aunque ninguno se pronunció directamente sobre el despido, fuentes internas aseguraron que las palabras del dirigente habían generado molestia en parte del grupo. La relación entre cuerpo técnico y peloteros, según se supo, ya venía desgastada desde semanas atrás.
Tatis, por su parte, no ha ofrecido una declaración prolongada tras su salida, pero sí reiteró que siempre actuó con la intención de motivar a sus jugadores y que su intención no fue ofender. El exdirigente mantiene una larga trayectoria en el béisbol dominicano y caribeño, por lo que su despido también ha generado muestras de solidaridad de parte de colegas y aficionados.
Lo ocurrido con Fernando Tatis pasará a los archivos de la historia reciente de Lidom como uno de los episodios más comentados, recordando una vez más que en el béisbol dominicano la palabra, la imagen y el manejo del camerino pueden pesar tanto como las victorias en el terreno.














