Por Danny García
Con el inicio de un nuevo Clásico Mundial de Béisbol vuelve también el recuerdo del 2013, cuando la República Dominicana conquistó el torneo de manera invicta y puso su bandera en lo más alto del béisbol mundial.
En ese momento el béisbol federado dominicano estaba bajo la presidencia de Héctor “Tito” Pereyra, un dirigente recordado por su trato afable, su cercanía con dirigentes, entrenadores y periodistas, y por su capacidad de mantener un ambiente de armonía alrededor del béisbol.
Hoy el escenario es distinto. Tras la muerte de Pereyra, la Federación Dominicana de Béisbol pasó a manos de Juan Núñez Nepomuceno, cuyo estilo de dirección ha sido percibido por muchos como es natural con estilo distinto.
Los resultados también han sido diferentes. Después de la gloria del 2013, la selección dominicana no ha podido repetir una actuación similar en el Clásico Mundial, quedando eliminada antes de lo esperado.
El talento dominicano siempre está ahí, eso nadie lo discute. Pero en el béisbol, como en cualquier estructura deportiva, el liderazgo también juega su papel.
Ahora que comienza otro Clásico Mundial, ojalá la historia cambie. Porque el país tiene equipo para ganar, aunque más de uno ya dice en tono criollo que no estaría de más encender unas velas y encomendarse a los santos para que el resultado sea diferente al anterior.
