
Por Elwin Peña “El Super Profe”
Aunque la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) se ha caracterizado por un alto nivel de organización y apego a las normas, su historia registra casos puntuales de confiscaciones y anulaciones de partidos, todos derivados de violaciones al reglamento, principalmente relacionadas con el uso indebido de jugadores y fallas en el manejo del roster activo.
Estos precedentes, aunque escasos, han sentado bases importantes para el fortalecimiento institucional del torneo y sirven como referencia obligatoria cada vez que surge una controversia reglamentaria.
Caso Caimanes del Sur vs. Tigres del Licey (1984)
El 30 de octubre de 1984, los Caimanes del Sur derrotaron 4-2 a los Tigres del Licey, apoyados en el pitcheo de los importados Tim Birtsas y Mark Silva.
Sin embargo, el 3 de diciembre de ese mismo año, dicha victoria fue cancelada oficialmente mediante una resolución del entonces presidente de la Liga de Béisbol, Plinio Jacobo.
La decisión se produjo tras comprobarse que los Caimanes utilizaron de forma ilegal al lanzador Tim Birtsas, quien sustituyó a Agustín García, un jugador que no podía ser reemplazado de acuerdo con los Reglamentos del Torneo.
Este hecho constituye uno de los primeros casos documentados de anulación de un resultado por violación directa al reglamento de inscripción.
Sanción a Wilkins Arias (Temporada 2010-2011)
El 15 de diciembre de 2010, el presidente de LIDOM, Leonardo Matos Berrido, suspendió por el resto de la temporada al lanzador de las Águilas Cibaeñas, Wilkins Arias.
La sanción se produjo tras determinarse que el pitcher participó en el partido del 7 de diciembre sin estar debidamente inscrito en el roster activo correspondiente a esa fecha.
La decisión incluyó una sanción económica, sustentada en el Párrafo III del Artículo 33 del Reglamento del Campeonato 2010-2011.
En este caso, el partido no fue confiscado, pero sí se aplicó una de las suspensiones individuales más severas por violación de roster en la historia reciente de la liga.
Confiscación del juego Licey vs. Gigantes (2016)
Uno de los casos más recordados ocurrió el 22 de noviembre de 2016, cuando los Tigres del Licey derrotaron 10-1 a los Gigantes del Cibao.
Posteriormente, el presidente de LIDOM, Leonardo Matos Berrido, confiscó oficialmente el partido, al comprobarse que el Licey utilizó a un jugador fuera del roster activo, en la persona de Juan Miranda.
La victoria fue anulada y el juego adjudicado conforme a lo establecido en el reglamento, marcando uno de los pocos casos modernos de confiscación directa en LIDOM.
Águilas Cibaeñas vs. Toros del Este: partido confiscado
Un segundo caso bajo la misma administración correspondió a un partido celebrado el 11 de noviembre, entre las Águilas Cibaeñas y los Toros del Este.
Tras comprobarse una violación reglamentaria, el encuentro fue confiscado a favor de los Toros del Este, reafirmando la política de cero tolerancia frente al uso indebido del roster.
El caso Geoff Hartlieb – Roenis Elías
Mediante resolución del 8 de diciembre, LIDOM determinó que las Águilas Cibaeñas incurrieron en una violación reglamentaria al informar falsamente que el lanzador estadounidense Geoff Hartlieb se ausentaba por una supuesta licencia de paternidad.
En su lugar, fue inscrito el lanzador cubano Roenis Elías, quien lanzó en el partido del 6 de noviembre, ganado por las Águilas 6-5, con un dramático jonrón de Jerar Encarnación en el noveno episodio, en el Estadio Cibao.
La liga determinó que la información suministrada fue incorrecta y contraria al reglamento.
Partido anulado por exceso de refuerzos
En otro caso distinto, las Águilas Cibaeñas incurrieron en una violación del Artículo 30 del Reglamento, al inscribir nueve de los diez refuerzos posibles en un roster donde solo se permiten nueve jugadores importados.
A diferencia de otros precedentes, el partido no fue confiscado, sino anulado, y LIDOM dispuso que el encuentro sea reprogramado y jugado nuevamente en la misma sede donde se celebró originalmente.
Conclusión
Los casos de confiscaciones y anulaciones de juegos en LIDOM han sido excepcionales, pero firmes y ejemplarizantes. Cada uno ha reforzado el principio de que ningún resultado deportivo está por encima del reglamento, y que la correcta administración del roster es una responsabilidad ineludible de las franquicias.
En un torneo de alta competencia como LIDOM, el respeto a las normas continúa siendo la base para preservar la credibilidad, la equidad y el prestigio del béisbol profesional dominicano.













