Claudio Rodríguez Otero
JAPON.-La reciente amenaza de Puerto Rico de no participar en el venidero Clásico Mundial de Béisbol debido a la negativa de las compañías de seguros de proteger a sus principales estrellas resucitó el eterno debate acerca de las distintas condiciones en las que los equipos participan en ese evento.
Puerto Rico amenazó con no participar en el Clásico Mundial
Hay quienes aseguran que se trata de un arreglo secreto para que sólo Estados Unidos y Japón tengan éxito en el mismo y también quienes indican que todo se resume al dinero, por lo que los equipos más ricos siempre tendrán la mayor ventaja.
Lo que muy pocos parecen haber hecho es tratar de identificar primero el problema, para intentar luego encontrarle una solución rápida que le permita a todos los conjuntos ver acción en la cita con sus mejores peloteros sobre el terreno.
Como lo explicó esta semana nuestro amigo Arturo Marcano en su excelente podcast Endorfinas, el problema es relativamente sencillo y no es nuevo, sino que ha existido desde que se celebró el torneo por primera vez en 2006.
Debido a la época del año en la que se celebra el torneo, los equipos de las Grandes Ligas están preocupados por la salud de sus jugadores debido a que la temporada regular todavía no ha comenzado y ninguno de ellos está al 100% de sus condiciones físicas.
Por esa razón, todos exigen que sus peloteros estén asegurados durante el torneo, en caso de que se lesionen. Las compañías de seguro aceptan asegurar a muchos de ellos, pero rechazan la cobertura de otros debido a condiciones previas que aumentan las probabilidades de que se vuelvan a lesionar.
Como consecuencia, los atletas que no reciben el visto bueno de las compañías de seguro deben decidir si quieren participar en el torneo sin seguro o no. Si lo hacen y se lesionan, puede que terminen perdiendo los contratos que ya tienen firmados y no todos ellos están dispuestos a correr ese riesgo, por lo que al final muchos deciden no participar.
Como verán, no se trata de que la MLB o sus equipos les estén negando el permiso para participar. El problema está en la negativa de las compañías de seguro de cubrir a ciertos jugadores y, sobre todo, en la decisión propia de los peloteros de no participar en la cita.
Con esto no queremos decir que Puerto Rico o ningún otro país deba dejar de quejarse. Todo lo contrario, ese tipo de quejas son las que al final generan los cambios necesarios para mejorar el evento y hacerlo más justo y competitivo.
Sin embargo, lo que sí queremos decir es que los países latinoamericanos debemos hacer un mayor esfuerzo en organizarnos mejor para que así este tipo de problemas no se repita en el futuro. Si después de quejarnos no trabajamos duro para corregir el problema, entonces las cosas nunca cambiarán.
Japón comenzó a utilizar su uniforme actual en 2014
Como ya lo hemos explicado varias veces en el pasado, Japón es un ejemplo a seguir en este sentido. Después de amenazar con boicotear las 3 primeras ediciones del torneo, en 2013 encontró y desarrolló la fórmula ganadora que lo coloca hoy día como el mejor equipo del mundo.
Cuando la MLB anunció sus planes para el Clásico original en 2006, una de las cosas que más molestaron a los japoneses fue la fecha del mismo, ya que interrumpía los entrenamientos primaverales de los conjuntos de la NPB y eso dificultaba mucho la preparación de los mismos para la campaña regular.
No obstante, el Equipo Samurai se adaptó eventualmente a ese calendario y sacó el mayor provecho del torneo, por lo que al final el problema no fue muy grande. Lo que sí los molestó por años fue el hecho de que la Asociación de Peloteros de la MLB se quedaba con la mayor parte de las ganancias de la cita, a pesar de que los principales patrocinadores fueron siempre compañías japonesas.
Después de negociar cuidadosamente con la MLB y proponer distintas soluciones, al final dieron con una fórmula que los dejó satisfechos y desde entonces el conjunto nipón no se ha vuelto a quejar del problema ni ha vuelto a amenazar con boicotear el torneo.
La solución que encontraron fue simple. La MLB les explicó que, si lo deseaban, ellos podían diseñar su propio uniforme y firmar sus propios acuerdos de patrocinio para el evento independientemente del comité organizador, por lo que todo el dinero que consiguieran por esa vía sería para ellos.
Así, después de disputada la edición 2013, Japón comenzó a utilizar un uniforme diseñado por sí mismo y firmó acuerdos con patrocinadores privados que ayudaron a cubrir todos los gastos de preparación, alojamiento y viaje de su selección, además de generar también ganancias para los peloteros.
Por si eso fuera poco, en noviembre de 2013 Japón tomó la innovadora decisión de convertir a su selección nacional en una compañía anónima, que trabaja con sus propios patrocinadores y que está siempre activa para mantenerse en forma de cara a futuros torneos internacionales.
Obviamente, Japón posee una de las economías más poderosas del mundo, mientras que casi todos los países caribeños cuentan con muchas limitaciones financieras, por lo que resulta casi imposible copiar el modelo nipón en ese lado del mundo.
Sin embargo, es posible tomar ese modelo como inspiración y crear algo propio que cumpla los mismos dos objetivos: mantener a las selecciones caribeñas activas y generar dinero que las ayuden a prepararse para futuros torneos.
El Loan Depot Park de Miami es una mina de oro para el béisbol latino
Las últimas dos ediciones del Clásico han demostrado que el Loan Depot Park de Miami constituye una mina de oro para el béisbol latino. Los juegos entre selecciones caribeñas celebrados ahí siempre se llenan y generan mucho dinero y grandes audiencias televisivas.
Países como México, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, por ejemplo, podrían ponerse de acuerdo y organizar una Serie del Caribe de naciones que se celebre en esa sede cada año y saque provecho de la robusta economía estadounidense para el beneficio de esas cuatro selecciones.
Miami sería una sede ideal para un evento de ese tipo, no sólo porque la comunidad latina que vive ahí ya es bastante grande e influyente, sino también porque es una ciudad que se puede visitar fácilmente desde el exterior y a un costo relativamente bajo.
Con la cantidad de estrellas que esas cuatro selecciones tienen en las Grandes Ligas, los juegos entre ellas generarían mucho interés, lo que a su vez se traduciría en excelentes ingresos financieros por motivo de venta de entradas, mercancías y derechos televisivos alrededor del mundo.
Luego, esas ganancias podrían distribuirse entre los 4 conjuntos para cubrir los gastos de preparación para el Clásico, el Premier 12 y los juegos olímpicos, incluyendo el pago de los seguros de los jugadores que desean participar en esas citas.
Después de 23 años viviendo en Canadá les podemos decir que los países desarrollados no llegaron a ese estatus porque sus habitantes son más inteligentes que los nuestros, sino sencillamente porque están mejor organizados.
La razón por la cual esos países invierten más dinero en Asia que en América Latina es simplemente porque nosotros muy a menudo no cumplimos con nuestra palabra y eso reduce el nivel de confianza que ellos tienen en que sus inversiones les paguen buenos dividendos.
Los equipos latinos tienen talento suficiente para dominar el mundo del béisbol
Los países latinoamericanos cuentan con el talento suficiente para triunfar y hasta dominar el mundo del béisbol, pero no con la disciplina ni el compromiso necesarios para organizarnos mejor y sacar el máximo provecho posible de ese talento.
El problema que generó la reciente amenaza de Puerto Rico de no participar en el Clásico siempre ha existido y aún no hemos hecho nada significativo para resolverlo. Quejarse es válido, pero si ese reclamo no está acompañado de una acción para solucionar el asunto entonces las cosas nunca cambiarán.
Ya es hora de que aprendamos a organizarnos mejor, a adaptarnos a las reglas del torneo y a trabajar en conjunto para sacar el máximo provecho del enorme talento con el que contamos. Nuestros peloteros, que tantas satisfacciones nos han dado a través de los años, lo merecen.
