
Por Elwin Peña “El Súper Profe”
Anderson García ya cumplió su estadía en el Torneo Superior del Distrito Nacional, y como se ha hecho con otros jugadores que dejan huella, merece su “carnet del respeto” en este evento que, con justicia, lleva ese nombre.
El mocano, que ahora verá acción en el TBS de la provincia Espaillat antes de partir hacia la G-League, jugó su último partido con San Lázaro, siendo figura clave en una victoria en tiempo extra frente a los actuales campeones, Mauricio Báez.
Números que hablan por sí solos
En seis encuentros, García disputó 177 minutos, con promedios de 12.2 puntos, 12.2 rebotes, 5.0 asistencias, 2.3 robos, 2.0 bloqueos, 49 por ciento en tiros de campo y 76 por ciento desde la línea de libres. Un rendimiento sólido que demuestra su dominio en ambos lados de la cancha.
No es casualidad el trabajo de García. Su talento, disciplina y mentalidad lo proyectan como un jugador de impacto tanto en el país como a nivel internacional, con clara proyección para vestir la camiseta de la selección nacional de mayores.
Durante su paso por San Lázaro, dejó al equipo con el mejor récord del torneo (5-1), además de liderar o figurar entre los mejores en anotación (92.0 puntos por juego), defensa (82.3 puntos permitidos), asistencias (25.2), bloqueos (4.8) y rebotes (48.0).
¿Quién es Anderson García?
Nacido en Moca, provincia Espaillat, el 23 de agosto de 2005, García mide 6’7” y formó parte de las universidades Mississippi State y Texas A&M (2021-2025). En 148 partidos universitarios, promedió 4.7 puntos, 5.7 rebotes y 1.3 asistencias en 19.8 minutos por encuentro.
En la Liga Nacional de Baloncesto (LNB), brilló con los Marineros de Puerto Plata, registrando 14.0 puntos, 10.3 rebotes y 6.5 asistencias por juego en 33 minutos, además de ser reconocido como Novato del Año, hasta que una lesión lo apartó de la fase final de la temporada regular.
García se despide por la puerta grande, con respeto ganado y méritos bien plantados. En cada torneo del país ha firmado dobles-dobles constantes, reflejo de un jugador completo, talentoso y maduro.
Por eso, este escrito reclama con justicia su carnet del respeto, porque Anderson García se lo ganó en la cancha.














