Por Alexander Gómez
La palabra que más se repitió en el primer encuentro colectivo de la selección dominicana no fue estrategia ni alineación. Fue patria.
«Súper agradecido con Dios. Tuve la oportunidad de jugar en el primer Clásico 2006, ahora vengo una vez más como dirigente y tener esta oportunidad de dirigir este equipo dominicano, a tratar de una vez más describir esa historia como la hicieron en el 2013» expresó Albert Pujols.
Entre mensajes cargados de emoción, el dirigente Albert Pujols subrayó que el grupo camina “en una misma página”, unido por una identidad común y el amor al país, mientras el equipo inicia formalmente su preparación para el Clásico Mundial de Béisbol 2026.
Pujols, campeón como jugador y ahora líder desde el dugout, describió un clubhouse suelto y motivado, con estrellas que “brillan por luz propia”, pero comprometidas con un objetivo colectivo.
“Esto lo hacemos por nuestro pueblo”, dijo, al tiempo que destacó el valor simbólico de jugar exhibiciones en casa y sentir de cerca el respaldo de la fanaticada.
En el plano administrativo, el gerente general Nelson Cruz confirmó un movimiento en el roster:
Joan Rojas no formará parte del equipo por asuntos personales y será sustituido por Union Lake, a quien definió como un jugador probado, consistente y con la pasión que identifica al grupo.
“Es un ‘gamer’, de alto valor”, apuntó Cruz, resaltando su experiencia y rol específico dentro del plan.
Pujols, que disputó el Clásico inaugural de 2006, comparó aquella vivencia con el reto actual. Aseguró que hoy no existen rivales débiles y que la ejecución —anotar temprano, defender y administrar los brazos— será clave en un torneo corto.
En esa línea, ambos coincidieron en que el bullpen vuelve a ser el eje del proyecto, tal como ocurrió en la histórica corona invicta de 2013. “No hay egos ni puestos garantizados; usaremos la estrategia que el juego pida”, afirmó el manager.
El ambiente, coincidieron, marca la diferencia. La energía del regreso al Estadio Quisqueya Juan Marichal, el recuerdo de gestas pasadas y el liderazgo interno de figuras como Manny Machado, Juan Soto, Julio Rodríguez y Sandy Alcántara han ayudado a definir roles con claridad y a blindar la química del grupo.
«El simple hecho de venir a República Dominicana a jugar estos dos partidos pues les da un toque sumamente especial, han podido ver el amor, y lo que les han demostrado desde el aeropuerto, el recibimiento en el hotel, hoy en día aquí en las gradas, e incluso fuera antes de entrar al clubhouse, ha sido maravilloso ver el recibimiento de los fanáticos dominicanos»subrayó Nelson Cruz.
Para Pujols, dirigir a República Dominicana en casa es un sueño cumplido. Para el equipo, el mensaje es uno solo: dejar apellidos a un lado, elevar la bandera y empezar a escribir, desde ahora, el primer capítulo del camino hacia otra corona mundial.
