Por Danny García
Roberto Clemente es, sin dudas, uno de los grandes nombres en la historia del béisbol latinoamericano.
Hay un detalle muy curioso con el número 21 que utilizó durante casi toda su carrera. Su nombre completo, Roberto Clemente Walker, tiene exactamente 21 letras: Roberto (7), Clemente (8) y Walker (6).
Clemente comenzó su carrera con los Pittsburgh Pirates utilizando el número 13, pero posteriormente adoptó el 21 porque su nombre completo tenía la misma cantidad de letras, que terminó convirtiéndose en su sello.
Su carrera fue extraordinaria: ganó dos Series Mundiales, en 1960 y 1971; fue MVP de la Liga Nacional en 1966, MVP de la Serie Mundial de 1971, ganó cuatro títulos de bateo y 12 Guantes de Oro.
En la Serie Mundial de 1971 contra Baltimore bateó para .414 y consiguió por lo menos un hit en los siete partidos. Una actuación que terminó de confirmar la grandeza de aquel jugador.
En 1972 consiguió los 3,000 hits de su carrera, y poco después perdió la vida mientras intentaba llevar ayuda a las víctimas del terremoto de Nicaragua.
En 1973 fue exaltado al Salón de la Fama y los Pirates retiraron para siempre el número 21.
Pero más allá de sus números, Roberto Clemente dejó algo mucho más importante: el ejemplo de un atleta que nunca olvidó sus raíces y que utilizó su fama para ayudar a los demás.
El 21 no fue solamente un número. Se convirtió en parte de la historia de Roberto Clemente.


