Este juego marca un hito en el béisbol dominicano y quedará para siempre en la memoria de fanáticos, peloteros, cronistas deportivos y dirigentes de ambos equipos. 

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Por Radhamés Bonilla

Las Aguilas Cibaeñas y los Tigres del Licey acabaron de cerrar este último fin de semana  el escenario de una de una serie semifinal histórica e irrepetible.

El último juego definitorio de cuál de los dos equipos iría a la final con los Toros del Este no pudo definirse en un juego que comenzó a las siete  y media de la noche y tuvo que ser suspendido por la lluvia a las tres y media de la madrugada, estando empatado a cinco carreras. 

Medimos con exactitud la duración del cierre de la entrada numero trece, cuando Licey anotó la carrera ganadora: Lo que no se pudo definir en ocho horas se decidió en apenas siete minutos y diez segundos del pasado sábado

Este juego marca un hito en el béisbol dominicano y quedará para siempre en la memoria de fanáticos, peloteros, cronistas deportivos y dirigentes de ambos equipos. 

Será inolvidable la jugada de leyenda de Carlos Gómez en el center field con el batazo del paracorto del Licey Sergio Alcántara, que bien le pudo dar la victoria al Licey.

Escribimos por WhatsApp y lo reproducimos ahora para nuestros contactos el siguiente texto, que contiene nuestras conclusiones sobre la conclusión de la serie semifinal (sic):

Las Águilas compitieron con valentía, como siempre lo han hecho.
Con el orgullo, que nunca perdieron.
Y con el mas alto respeto al publico y al espectáculo como siempre, logrando  así
 acrecentar la rivalidad deportiva entre sus fanáticos y los del Licey,  que tanta emoción dan al juego.
Por tanto, nada que lamentar, excepto solo dos cosas: 
Los errores e inconsistencias de los árbitros contra los dos equipos.
Y la irrespetuosa, poco profesional y burlona actitud 
de un  deslenguado “narrador” (¿¿ ??)  quien pone al descubierto un grave complejo de inferioridad y una baja autoestima, que se manifiesta llamando la atención a cualquier precio y sin importarle las consecuencias, lo que no hace quienes se consideren ser verdaderos unos verdaderos profesional distanciados de la chabacanería.
En conclusión: 
Mis simpatías personales con un equipo  no me hace a que no sea objetivo y a que meidentifique con quien no solo  no respeta al fanático contrario y con quien tampoco se respeta asimismo.  

Personalmente amamos y disfrutamos el béisbol.

Somos respetuosos con los adversarios.

Reconocemos el supremo esfuerzo que hicieron peloteros, directivos y gerente de operaciones de las aguerridas Aguilas Cibaeñas, gran rival del glorioso Licey, el mejor cómplice de las Aguilas para llevar el mejor espectáculo al público.

Ambos no se querían dar por vencidos.

Por lo que, siempre tendrá vigencia nuestra personal apreciación de que,“no hay Licey sin Aguilas, ni Aguilas sin Licey

Son los dos  mayores equipos ganadores de nuestro béisbol y los de las mayores fanaticadas.

Ambos merecen el mas alto reconocimiento por el  esfuerzo  de sus talentosos jugadores.

En Aguilas nadie debe ser crucificado ni tenerse por culpable.

Hay que ponerse los spikes de los peloteros y en lugar de los directivos.

En el Licey nadie jamás subestimó a las Aguilas.  Hubiese sido un grave error. 

Mientras tanto, y por la serie final del Licey que empieza con los Toros del Este cabe decir en alta voz, y con perdón de mi querido y apreciado amigo y manager de los Toros,  Lino Rivera, bien merecedor del premio dirigente del año:

!! ARRIBA TIGRE !

El mejor de los dos será el campeón dominicano que estará presente en la Serie del Caribe el próximo mes de febrero.