Intervención en la Mesa Redonda del 4 de febrero de 2019.  JIT la reproduce a tenor de los últimos acontecimientos sobre el tema.

19-Serie del Caribe 1949

Foto: Archivo CBPC
Por Dr.C. Félix Julio Alfonso López
lunes, 06 de enero de 2020 09:55 AM

LA HABANA, Cuba.- ESTAMOS en un año de aniversario. El próximo 20 de febrero se cumplen 70 años de la celebración de la I Serie del Caribe de Béisbol en La Habana, en el Grand Stadium del Cerro.

Por eso, el regreso de Cuba en 2014 y el de Panamá ahora, si bien propiciado por circunstancias extrañas, constituyen actos de justicia histórica, porque ambas naciones están en la génesis de la Serie del Caribe.

Hay una historia anterior a ese 20 de febrero de 1949. Y haciendo una paráfrasis de José Martí quiero realizar una Vindicación de Cuba, y luego una Vindicación de Venezuela.

A ese país hermano, como a Cuba hace 60 años, se le ha quitado la sede de la Serie del Caribe por segundo año consecutivo.

Si buscamos información en internet sobre la Serie del Caribe, ahora que vivimos en un mundo donde lo virtual es tan importante, hallaremos que en el sitio oficial del evento (www.seriedelcaribe.net) se presenta una historia que borra a Cuba del germen, de la génesis de lo que fue la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) y de la Serie misma.

Hay una historia apócrifa allí narrada, en la cual se dice que los venezolanos Oscar Prieto y Pablo Morales fueron los que llevaron una Convención a Miami en enero de 1948 —no tengo ninguna noticia de ninguna Conferencia celebrada en Miami en esa fecha—, en la cual lanzaron la iniciativa de crear la Serie del Caribe.

Morales era el presidente de la Liga Profesional del Béisbol Venezolano, que había comenzado en 1946. Era una liga muy temprana, al contrario de la cubana que tenía más de medio siglo de existencia.

En ese propio sitio web se afirma que en agosto de 1948, en una reunión efectuada en La Habana, se adoptaron los acuerdos finales para celebrar la Serie del Caribe.

En otro importante repositorio de información en internet como Wikipedia, esta historia apócrifa aparece aún más falseada, con nuevas inexactitudes y errores. Se dice que no fue en enero de 1948, sino a finales de ese año cuando Prieto y Morales presentaron la idea en Miami. Y se “reconoce” que en agosto de 1949 se habría tomado el acuerdo de crear la Serie del Caribe. Ese es un error garrafal porque ya en febrero de 1949 se había jugado la primera edición del certamen.

Muchas personas en el mundo reciben esta manipulación que le escamotea a Cuba, le niega a Cuba la condición de creadora en 1949 del torneo y de la Confederación que hoy preside el dominicano (Juan Francisco) Puello, pero cuyo primer líder fue un cubano.

¿Cuál es la historia real? Producto del Pacto de julio de 1947 entre la Liga Cubana y la Asociación de Ligas Menores de Estados Unidos se comienzan a dar pasos para integrar a las ligas invernales del Caribe. ¿A cuáles? A aquellas que habían firmado ese mismo Pacto con la Asociación de Ligas Menores: Puerto Rico, Panamá y después Venezuela.

Eso explica que en los días 8 y 9 de abril de 1948, en el Hotel Sevilla, en La Habana, se celebrara la I Convención del Béisbol Profesional del Caribe. Esa es la fecha exacta.

El objetivo esencial de la reunión fue la creación de CBPC, a partir de unos estatutos elaborados por la liga cubana, con un articulado minucioso de más de 25 ítems, en los cuales se proponía cómo crear la CBPC y, derivado de ello, la celebración de lo que se dio en llamar la Pequeña Serie Mundial del Caribe, haciendo una analogía con las Grandes Ligas y con la Pequeña Serie Mundial que jugaban los equipos de Triple A.

Eso es lo que se discute en Cuba en abril de 1948, con la participación de Robert Finch, delegado del comisionado de las Grandes Ligas; George Trauman; Rafael Inclán, presidente de la liga cubana y posteriormente primer titular de la CBPC; los accionistas de los cuatro equipos cubanos, Almendares, Habana, Cienfuegos y Marianao; Eduardo Santiago por Puerto Rico y José Jaín por Panamá.

No está presente Venezuela, ni Prieto, ni Morales. El resultado del encuentro fue la aprobación de los estatutos de la CBPC y el Acuerdo de que esa Pequeña Serie Mundial del Caribe se iba a celebrar con los campeones de las dos ligas invernales más importantes del momento: Cuba y Puerto Rico.

Es decir, el primer formato de la Serie del Caribe iba a ser un torneo entre los campeones de Cuba y Puerto Rico. A Venezuela se le envía un cable invitándola a incorporarse a esa naciente CBPC. Esta es la génesis de todo.

Venezuela respondería afirmativamente a la invitación y entonces se celebraría una segunda Convención en el Hotel Nacional de Cuba los días 21 y 22 de agosto de 1948, con el propósito de ratificar los estatutos antes asumidos y aprobar el reglamento de la Serie del Caribe.

Es aquí donde se decide variar ese formato, que apenas incluía a Cuba y Puerto Rico, para sumar a Panamá y Venezuela, en la condición de firmantes todos de ese pacto de la CBPC.

Adicionalmente se acuerda que Cuba acogería la primera edición, lógicamente, pues la Isla tenía toda la primacía en el asunto. Cuba era el país que promovía todo: la CBPC, la Serie, los estatutos, las invitaciones. Cuba era la meca, la catedral del béisbol del Caribe, y además tenía la liga más fuerte.

Se fijó también que del 20 al 25 de febrero de 1949 acontecería el primer evento, pero que la sede sería rotatoria entre las cuatro naciones. Nótese que en las 12 ediciones celebradas hasta 1960 a cada país le correspondió tres veces.

Cada cuatro años se volvía a ser anfitrión, y eso explica que en 1961 le tocara a Cuba nuevamente, pero ya sabemos que se le retiró el derecho espuriamente.

Allí se aprobaron otras cuestiones muy importantes que atañían al desarrollo del béisbol en el área del Caribe. Por ejemplo, se acordó darle fuerza al béisbol nativo en cada uno de los países, en el sentido de que estos debían dar preferencia a los peloteros propios y no a los extranjeros, quienes en su mayoría provenían de Estados Unidos.

Se consideró que aquel Pacto no podía ser solo de cuatro países, sino que era posible incorporar en el futuro a Nicaragua, República Dominicana, Honduras y Colombia. Desde aquella época se hablaba del tema. Y se afirmó que México no estaba exceptuado en los deseos de la CBPC de «contar con su cooperación entusiasta». Son palabras textuales de Rafael Inclán, quien llevaba la voz cantante en todo esto.

México, como sabemos, era la liga de Pasquel. Era una liga díscola, rebelde, que estaba en un diferendo con las Grandes Ligas, pero los caribeños estaban diciendo que no podía quedar fuera.

También se estableció, como un acuerdo muy importante, que se iba a ayudar al béisbol amateur para que consiguiera convertirse en un evento oficial dentro de los juegos olímpicos. Desde entonces, los profesionales estaban diciendo que la contribución a popularizar el juego, a que tuviera una mayor expansión en el área del Caribe, debía tener como meta que el béisbol llegara al olimpismo.

En el periódico El País, en un artículo del 23 de agosto de 1948, se dice textualmente: «los clubes profesionales, sin ninguna intención de inmiscuirse en el desenvolvimiento de las organizaciones amateurs, auspiciarán cualquier esfuerzo que lleve el béisbol a las olimpiadas».

Estamos hablando de algo que para nada fue un hecho aislado, que no salió espontáneamente, sino de un programa de desarrollo del béisbol en el Caribe bien pensado y con origen en Cuba.

Nuestro país fue la gran animadora de las Series del Caribe en la primera etapa hasta 1960, ganando siete de 12 títulos. Los últimos cinco, incluso, en línea.

Marianao ganó dos campeonatos, Cienfuegos dos, Almendares dos y La Habana, curiosamente el elenco que más títulos obtuvo en el béisbol profesional cubano, con 30, solo pudo imponerse una vez en Panamá 1952.

Los equipos cubanos eran tan fuertes, en parte por los nueve refuerzos estadounidenses que tenían, quienes aspiraban llegar a las Grandes Ligas; que hay un acuerdo de la II Convención que instituyó que los norteños de los restantes tres elencos de la Isla se sortearían para reforzar a los otros asistentes a la Serie del Caribe. Cuba ponía los refuerzos para todos. Eso habla de la calidad que había en nuestra liga.

En Panamá 1960, el club Cienfuegos ganó con récord perfecto de 6-0. Camilo Pascual se impuso en dos partidos. Pero en octubre de ese propio año comenzaron las presiones del comisionado de las Grandes Ligas sobre Cuba, que trajeron como consecuencia impedir que los profesionales de Estados Unidos vinieran a jugar a su hábitat natural, al torneo por excelencia de aquel béisbol.

Aquello tuvo otra resonancia en los países integrantes de la Confederación. ¿Qué pasaría con los peloteros norteamericanos en Venezuela, Puerto Rico y Panamá? Tampoco recibirían permiso para venir a Cuba. Esto creó una atmósfera bastante seria que puso en peligro la realización de la Serie del Caribe.

Hay una declaración realizada al periódico Hoy, del 13 de octubre de 1960, en que se afirma: «Celebrar la Serie del Caribe fuera de Cuba, y sin la presencia de Cuba, sería darle un golpe mortal a la Confederación del Caribe». Estaba claro que agredir la Serie era matar a su patrocinadora. Y que el evento sin Cuba sería un fracaso económico. Nadie iba a ver jugar a los otros si no estaban los cubanos. Estas son declaraciones de federativos del área del Caribe por aquellos días.

La posición de la liga cubana fue ratificar la celebración de la lid en Cuba, con el apoyo de la Dirección General de Deportes, de su director Felipe Guerra Matos, y con el sabido apoyo de Fidel Castro Ruz. No hubo un desentendimiento de Cuba y se dijo que los anfitriones garantizarían el éxito económico, es decir llenar los estadios; el éxito deportivo, al convocar a sus mejores jugadores; y la seguridad de todos los que vinieran. Los tres requisitos estaban dados para acoger acá el evento, sin ningún problema.

Ya sabemos que las agresiones terminaron con la ruptura de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y que el 9 de enero de 1961 se dio el golpe mortal a este movimiento, con la celebración en Miami de una reunión en que participaron representantes de Venezuela, Panamá y Puerto Rico, y a la que Cuba no fue invitada.

Urge decir que esas tres naciones aguantaron la presión y dijeron que sin Cuba no había Serie del Caribe ni CBPC. Cito textualmente la decisión: «se suspende la Serie del Caribe hasta que Cuba pueda jugar, y celebrar la próxima competencia en La Habana, como ciudad sede».

Le querían dar la sede a Venezuela y los venezolanos dijeron que No, que no aceptaban una sede que no les tocaba, que tenía que ser en La Habana. Y aquí vengo a hacer la Vindicación de Venezuela. Su representante aquella vez dijo en nombre de todos que «aprobaban el reconocimiento unánime a los méritos del béisbol cubano, fundador y creador de esta tradicional justa, que por primera vez sufre una interrupción este año».

Todos reconocieron que Cuba era el alma de la Serie y de la Confederación. Pero Estados Unidos no cejó en sus presiones y el resultado ya lo conocemos: una década entera (1961-1970) en la que no hubo Serie del Caribe.

Después revivió sin la presencia de Cuba ni Panamá, país este último que para entonces no tenía la pujanza de antes. Se apostó por República Dominicana y México, naciones que no estuvieron en la fundación del movimiento.

Es un acto de justicia histórica que en este 70 Aniversario de la Serie del Caribe estén presentes Cuba y Panamá, y que pueda ampliarse todavía más con Colombia, quizás Nicaragua, y que se convierta en un torneo de todos los países de la cuenca del Caribe, donde se juega un béisbol de calidad. Y que no sea más el coto cerrado de cuatro equipos.

Esa era la idea de los fundadores. Ampliarla, expandirla, convertir la Serie en un espectáculo hermoso para nuestros pueblos. Y que fuera un elemento de la unidad a través del béisbol, eso también aparece en los documentos fundacionales.

¿Por qué Dominicana no estuvo en el principio? Porque aquella era la liga de Trujillo y los países de América Latina estaban en bloque contra su dictadura.

El espíritu era la integración, lograr esa armonía entre los países.

Esta investigación a la que he hecho referencia no es mía propia, es mérito de colegas que forman parte del grupo que promueve la fundación del Salón de la Fama del Béisbol Cubano. Me refiero al Dr. C. Oscar Fernández y al ingeniero Tony Pérez, quienes han hecho un estudio exhaustivo en la prensa cubana de la época para mostrar la verdad, derribar la mentira y acabar con esas calumnias aparecidas en los sitios de internet, negándole toda participación a nuestra Patria en lo que fue el origen de la Serie del Caribe y la CBPC.

Ese es un mérito nuestro y no tenemos por qué renunciar a ello. Ahora estamos pidiendo entrar a la casa que Cuba construyó. Esa casa nos pertenece y le pertenece a todos los países del Caribe.

vía:JIT