El mexicoamericano, famoso por su debilidad con los chocolates Snickers, pone en juego cuatro coronas mundiales contra el británico en una de las revanchas más esperadas en la historia del boxeo

0001819786Especial @luisfsanchez6

Andy Ruiz era conocido como un boxeador atípico, que en lugar de regirse por una dieta estricta no escondía su devoción por los chocolates Snickers, hasta que la noche del 1 de junio pasado, en el mítico Madison Square Garden, en Nueva York, conmocionó al mundo al destronar al británico Anthony Joshua en la máxima división.

Y pronto, el sábado 7 de diciembre (4 p.m. Transmisión: DAZN), en la Diriyah Arena, en Arabia Saudita, el estadounidense de origen mexicano tendrá el mayor desafío de su vida en la revancha a 12 asaltos con cuatro coronas en juego.

Se trata de la primera vez en la historia del boxeo que se disputará una pelea por el título mundial de los pesos pesados en el Medio Oriente.

Ruiz (33-1, 22 KOs) luce gordito y a primera vista no parece un boxeador de buen estilo y potente pegada. Aquella vez que tiró cuatro veces a la lona a Joshua (22-1, 21 KOs) antes de noquearlo en el séptimo asalto llevaba en el cuerpo 268 libras, pero en la segunda pelea saltará al ring con un peso entre 255 y 257 libras.

Favorito

Pese al antecedente del primer enfrentamiento entre ambos, el británico de origen nigeriano es favorito. Por cada apuesta de tres dólares por Joshua se ganará uno, mientras por cada dólar jugado a favor de Ruiz se pagará dos en caso que este último triunfe.

El mexicoamericano se ha preparado para sorprender de nuevo al mundo. Sabe que Joshua hará algunos ajustes con relación a su combate anterior. Sabe también que el británico tratará de aprovechar su mayor altura, 1.98 metros frente a 1.88 de su rival, y sobre todo su mayor alcance de brazos, 2.08 metros frente a 1.88. Y de seguro tratará de moverse mucho en el cuadrilátero, no ofrecer blanco a su adversario, porque ya experimentó lo que le puede pasar si se pone en la línea de mira de su rival, y jabear para mantener la distancia.

La estrategia de Ruiz durante su preparación se ha basado en lo que suponen que hará la nueva versión de Joshua.

“Conseguimos sparrings que corran mucho en el ring”, comentó Ruiz a la cadena europea Sky Sports. “Es la única cosa diferente que hemos hecho en mi preparación. Con ellos he practicado todas las variantes y todas las posibilidades que pueda ofrecerme Joshua”.

Desde que chocaron en junio pasado, ninguno de los dos ha vuelto a subir al ring. Al firmar la primera pelea, el contrato tenía una cláusula que señalaba que en caso de una derrota, Joshua tendría el derecho al desquite. Aquello fue respetado y las negociaciones entre ambas partes se basaron principalmente en el lugar y la fecha del nuevo enfrentamiento con cuatro títulos en juego: Asociación Mundial de Boxeo, Federación Internacional de Boxeo, Organización Mundial de Boxeo y Organización Internacional de Boxeo.

Preparación

“Me he preparado tres meses para esta pelea”, explicó Ruiz. “Estoy hambriento como siempre y preparado para defender mi título. Nadie puede decir que será fácil. Nunca lo es. La parte más dura es la del entrenamiento, levantarse muy temprano por las mañanas, correr, ir al gimnasio. La parte más fácil es subir al ring y pelear. De seguro será difícil, pero en la medida que uno tenga la motivación de conseguir algo más grande de lo que ya alcancé, entonces eso da una ventaja para perseguir otros sueños”.

Mientras, Joshua ha tomado nota de lo que le ocurrió en la primera pelea contra Ruiz. Hasta entonces era el rey absoluto de los pesos pesados. Tenía el antecedente de haber despojado de la corona mundial a quien parecía invencible, el ucraniano Wladimir Klitscko, había llenado arenas y estadios como el legendario Wembley y el de Cardiff, había congregado a más de 80.000 personas en sus peleas y lucía un récord invicto de 22 triunfos, 21 de ellos por KO. Nadie pensaba que Ruiz podía hacer lo que hizo, pero sucedió y el británico se muestra dispuesto a que no se repita.

“No traté de rebajar mi peso para ser más rápido esta vez y parecer un ligero pesado”, aseguró Joshua. “Solo voy a bajar de peso hasta el punto de ser un buen boxeador y ser efectivo durante 12 rounds”.

Ambos boxeadores tienen 30 años de edad y se encuentran en el pináculo de su carrera. Una victoria les permitiría exponer sus cuatro coronas mundiales en una pelea millonaria y unificadora contra el ganador del combate de desempate entre inglés Tyson Fury y el estadounidense Deontay Wilder por el título del Consejo Mundial de Boxeo. La noche del sábado 23 de noviembre, en Las Vegas, Wilder noqueó al cubano Luis Ortiz en el séptimo asalto con un solo derechazo después de ir abajo en las tarjetas de los jueces. Su combate contra Fury podría ser el 22 de febrero de 2020.

Para Ruiz, el desafío del 7 de diciembre es demostrar que el triunfo en el Madison Square Garden no fue una casualidad ni un oportunismo, sino el resultado de un gran trabajo y de la calidad y determinación de un hombre que cree en lo que hace. Para Joshua este es un momento de definiciones, porque debe demostrar que es capaz de recuperar sus coronas y volver a ser el monarca en la división de mayor prestigio del boxeo.

Lo interesante de este encuentro es que ambos rivales se caracterizan por ir hacia adelante, No habrá mucho estudio. Ruiz es un fajador por excelencia, le gusta meterse en la guardia de su rival, intercambiar golpes, sabe de la potencia de sus puños y también tiene la certeza que posee un gran poder de asimilación, una mandíbula dura. Joshua, por su parte, considera que su técnica, sus excepcionales condiciones físicas y su jab largo y demoledor son argumentos indiscutibles para volver a ocupar la palestra de la división y además tiene herido su orgullo de campeón, y qué mejor oportunidad para tomarse el desquite en una jornada que será muy complicada.

Las peleas preliminares estarán a cargo de Alexander Povetkin vs Michael Hunter, peso pesado; Scott Quigg vs. Jono Carroll, súper pluma; y Filip Hrgovic vs Eric Molina, peso pesado.

vía: Diario Las Americas